Así vuelve el pico y placa en Colombia tras Semana Santa: restricciones, horarios y multas
La medida regresa en las principales ciudades con sanciones que superan los 600.000 pesos
Con el fin de la Semana Santa y el regreso masivo de viajeros a las ciudades, vuelve a aplicarse el pico y placa en las principales capitales del país. La medida, que busca reducir la congestión vehicular, retoma su funcionamiento habitual desde este lunes 06 de abril en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.
El reinicio del pico y placa coincide con uno de los momentos de mayor carga vehicular del año, lo que incrementa la importancia de conocer las restricciones para evitar sanciones.
Durante la Semana Santa, muchas ciudades flexibilizan o suspenden temporalmente la medida para facilitar el turismo interno. Sin embargo, con el retorno a la actividad laboral y académica, el control vehicular vuelve a ser prioritario.
En el caso de Bogotá, el esquema retoma su operación habitual en días hábiles, con restricciones según el último número de la placa y en horarios definidos por la administración distrital. Medellín y Cali también reactivan sus sistemas, con variaciones propias en horarios y rotación de placas, por lo que se recomienda a los conductores verificar las disposiciones específicas de cada ciudad.
Multas y sanciones: lo que debe saber para evitar comparendos
El incumplimiento del pico y placa puede generar sanciones económicas importantes. Actualmente, la multa por no acatar la medida supera los $600.000, además de la posible inmovilización del vehículo.
Más allá del impacto económico, las autoridades han insistido en que el cumplimiento de la norma es clave para mejorar la movilidad en un momento en que las ciudades retoman su ritmo habitual tras el receso de Semana Santa.
Una medida que vuelve en medio de ciudades cada vez más congestionadas
El regreso del pico y placa también reabre un debate recurrente: la efectividad de la medida frente al crecimiento del parque automotor.
Aunque su objetivo principal es reducir la congestión, algunos sectores cuestionan su impacto a largo plazo, mientras otros la consideran necesaria ante la falta de alternativas estructurales en movilidad.
Por ahora, lo cierto es que la medida vuelve a ser parte de la rutina diaria de millones de conductores en Colombia.
Con el fin del receso, las ciudades recuperan su ritmo habitual, y con él, los desafíos de movilidad que caracterizan la vida urbana en el país. El pico y placa, más allá de ser una restricción, se convierte nuevamente en un elemento clave de esa rutina.








