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Arándano colombiano entra en fase de expansión y apuesta exportadora

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La industria del arándano en Colombia comienza a vivir un punto de inflexión que podría redefinir su papel dentro del agro nacional y su proyección internacional, impulsada por nuevas inversiones, expansión de áreas cultivadas y un cambio estratégico que apunta a convertir este fruto en un producto clave de exportación. Según explicó Miller Preciado, el año 2026 marca el inicio de una nueva etapa en la que el arándano deja de ser una alternativa de nicho para el consumo local y se posiciona como una oportunidad real dentro del comercio exterior.

Actualmente, Colombia cuenta con cerca de 1.000 hectáreas en producción de arándano, de las cuales aproximadamente el 95 % se destina al mercado interno. Esta particularidad refleja el fuerte crecimiento de la demanda local, que incluso ha obligado a importar fruta desde países como Chile y Perú para abastecer el consumo nacional. Sin embargo, este mismo escenario evidencia el potencial de expansión que tiene el cultivo en el país.

Uno de los principales desafíos que enfrenta la industria es el alto costo de inversión.

Especialmente por la implementación de tecnologías como cubiertas tipo invernadero, lo que incrementa significativamente el capital requerido frente a otros países productores de la región. A pesar de esto, Colombia presenta condiciones altamente competitivas desde el punto de vista productivo, con rendimientos que pueden superar las 30 o 35 toneladas por hectárea, además de una fruta reconocida por su sabor y resistencia para exportación.

En la actualidad, entre el 5 % y el 10 % de la producción se destina a mercados internacionales, principalmente a Estados Unidos, que concentra más del 90 % de esos envíos. También se han abierto oportunidades en mercados del Medio Oriente como Qatar, Dubái y Arabia Saudita, especialmente mediante exportaciones aéreas de menor escala lideradas por pequeños productores. Sin embargo, la limitada disponibilidad de volumen exportable sigue siendo una barrera para acceder a mercados más grandes y exigentes como Europa.

Las proyecciones del sector son optimistas.

Se estima que para 2030 Colombia podría alcanzar entre 5.000 y 6.000 hectáreas cultivadas de arándano, con tasas de crecimiento anual superiores al 20 % o 30 %, impulsadas por la llegada de nuevos inversionistas provenientes de sectores agrícolas tradicionales como el bananero y el palmero. Este crecimiento permitiría consolidar excedentes exportables y diversificar los destinos internacionales.

Además, el país comienza a posicionarse estratégicamente en la ventana comercial posterior a la temporada peruana, lo que le abre la posibilidad de competir directamente con Chile como proveedor complementario en el mercado global, una ventaja clave dentro del calendario internacional de oferta de fruta fresca.

En este contexto, empresas como Agroventure Capital avanzan en planes de expansión que incluyen cerrar el año con 124 hectáreas sembradas, sumar 157 hectáreas adicionales en 2027 y alcanzar un total de 500 hectáreas hacia 2030. Paralelamente, la compañía desarrolla una planta de empaque en Tocancipá, en Cundinamarca, que entraría en operación en agosto de 2026 y tendrá capacidad para procesar la producción de hasta 500 hectáreas, además de prestar servicios a pequeños y medianos productores.

El reto, coinciden los actores del sector, no está únicamente en crecer en volumen, sino en hacerlo con estándares de calidad, consistencia y productividad que permitan diferenciar al arándano colombiano en mercados internacionales cada vez más competitivos. En esa apuesta, el país busca consolidarse como un nuevo actor relevante en la industria global de esta fruta, aprovechando sus ventajas agroclimáticas y su creciente capacidad productiva.

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